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Forte B: La vida como vocación

Forte B: La vida como vocación

Como escribió Pablo VI, «el hombre contemporáneo escucha más a gusto a los testigos que a los maestros; o, si escucha a los maestros, lo hace porque son testigos». Una vez más, Bruno Forte nos regala una obra, testimonio vivo del don de Dios en él y en todo lo creado. Una obra que quiere ser testimonio de la belleza de toda vida incardinada en el Dios que recrea y enamora; y una ayuda para experimentarlo más profundamente en la oración.

El texto es un comentario al canto de alabanza a la Trinidad del final de la plegaria eucarística. En cada capítulo va desarrollando un sintagma de esta doxología:

    1. A Ti, Dios Padre omnipotente.
      2. En unidad con el Espíritu Santo.
        3. Por Cristo, con Cristo y en Cristo.
          4. Todo honor y toda gloria.
            5. Por los siglos de los siglos.

          Presenta a la Trinidad como origen, fundamento y meta de todo; comunión y misión se unen en ella. El creyente será libre, estará alegre y vivirá la gratuidad en el Amor en la medida en que acoja el don de Dios en él; como María, que concibió a Cristo en su corazón antes que en su seno. De ahí la centralidad de la Trinidad en la vida de la Iglesia y de cada creyente. Este es el eje en torno al cual gira esta nueva obra de Forte.

          Con un estilo ágil y agradable y una metodología muy pedagógica, mantiene la misma estructura a lo largo de todo el libro: comienza con un desarrollo teológico del sintagma correspondiente y termina con una oración personal, síntesis de todo lo expuesto. A partir del tercer capítulo, los contenidos teológicos los desarrolla como respuesta a unas preguntas que previamente ha planteado. Y al final del libro, se sirve también de una serie de cuestiones sobre los diversos puntos tratados, para ayudar al creyente a discernir personalmente y a avanzar en su camino de fe.

          Razón y fe, profesor y testigo, se unen en esta obra, convertida, a su vez, en canto de alabanza al Dios trinitario. Su autor, además de un consumado teólogo, es un testigo experimentado de este Dios, fuente desbordante de Amor que colma de alegría a quien lo recibe. Y así, todo el libro rezuma positividad, quiere hablar más con Dios que de Dios. Y a ello invita a los lectores.

          El texto evoca las palabras de Jesús: «Si conocieras el don de Dios...» (Jn 4,10). Acoger personalmente ese don es la experiencia fundante de todo cristiano, la fuente de la alegría y la garantía de la gratuidad en el servicio a los demás. El creyente es el más libre en la fe: solo se abandona en Dios; y es el más siervo en la caridad: la alegría y la gratitud por el don le mueven a la gratuidad con los demás.

          Quien conoce la grandeza de la dignidad del hombre ante Dios puede comprender la magnitud del daño producido por el pecado, que hace sufrir incluso a Dios. De ahí la insistencia de Forte en que, en la acogida de la Palabra en nuestro corazón, nos estamos jugando la belleza de nuestra vocación, la posibilidad de anticipar ya en nosotros la vida futura.

          Para ayudar en este camino invita a adherirse al presente con la virtud de la justicia, a confiar en el futuro con fortaleza, a aceptar el pasado con templanza, a vivir el equilibrio entre estos polos con prudencia; y a celebrar, junto con toda la creación, la fiesta del domingo, anticipo de la fiesta sin fin, cuando Dios sea todo en todos.

          El señorío de Jesús es inseparable de la dignidad de cada hombre, por lo que la vocación de la Iglesia entronca directamente con la defensa de la libertad y de la justicia. Y no hay verdadera libertad sin Jesucristo. La emancipación propiciada por la mera intervención del hombre desemboca en totalitarismos de distinto signo. Es consoladora también la presentación del dolor humano vivido en unión con Cristo, como «sacramento» de salvación.

          Es un libro, en definitiva, de sabiduría esenciada de un testigo de la fe. Por eso conviene saborearlo despacio, orarlo y, como diría san Ignacio, «reflectir para sacar provecho» (EE 106).

          Recesión de Mª Dolores de Miguel Poyard en Sal Terrae, Diciembre 2014

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