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Amor Pan JR: Bioética y neurociencias. Vino viejo en odres nuevos

Amor Pan JR: Bioética y neurociencias. Vino viejo en odres nuevos

José Ramón Amor Pan: Bioética y neurociencias. Vino viejo en odres nuevos.

Editado por: Instituto Borja de Bioética-URL, 2015

Nos encontramos ante un texto importante que trata de un problema candente. El texto es importante, y no solo por su densidad, referencias y extensión (casi 800 páginas), sino, y sobre todo, por su calidad. Su autor, doctor en Teología Moral y profesor de esta disciplina en diversas facultades, es un referente importante en la materia. El tema es candente por el hecho de estar las neurociencias en la punta de lanza de la investigación biomédica, haber entrado en el espacio público de la comunicación y plantear numerosas cuestiones éticas.

El autor aborda abiertamente el tema de la imposible neutralidad científica (la ciencia es un producto complejo de un cerebro evolutivo también complejo), lo que le lleva a colocar el análisis científico en este contexto de complejidad, cosa importante hablando del cerebro. A este respecto, Amor Pan aporta una crítica ponderada del simplismo materialista que con frecuencia fascina y flanquea la interpretación de los análisis experimentales concretos. En el caso de las neurociencias, este simplismo consiste en reducir el fenómeno mental a los datos de la experimentación cerebral.

Lo mental se explicaría exclusivamente a través de los fenómenos registrados en el cerebro, y ello da lugar al neurocentrismo y neuroesencialismo. La experiencia personal tiene, evidentemente, una base cerebral y orgánica clarísima, pero no es fácilmente explicable solo con las referencias neurales de las que disponemos. Algunos creen que algún día nos será dado explicarla adecuadamente desde esta base. Otros creen que esto no nos será posible. Y esto no es cuestión de ser más o menos científico o más o menos espiritualista. Es cuestión de hermenéutica científica estricta.

El simplismo interpretativo materialista a ultranza no atrae solo a los científicos. Por ejemplo, el simplismo materialista genético (reducir la vida al imperativo de los genes, ignorando los constreñimientos de la estructura y el organismo en su conjunto) preside aún la mentalidad de muchos científicos (Dawkins con su gen egoísta sería la mejor muestra), pero –lo que es más curioso– ha seducido paradójicamente la opinión de muchos teólogos morales sobre la sexualidad y reproducción humanas que, por ejemplo, identifican la unión de los dos conjuntos genéticos haploides de óvulo y espermatozoide en la fecundación como el artefacto biológico que determina, como única referencia, la noción de persona. Amor Pan hace suya la distinción forjada por Roskies y que ha llegado a ser canónica, entre Ética de la neurociencia (aspectos éticos a tener presentes en la investigación neurocientífica) y Neurociencia de la ética (estudio de los condicionantes neurales de las conductas éticas), aspecto este último que va conduciendo a difuminar la fina y trascendental distinción entre enfermo y transgresor culpable.

El autor, en sus abundantes referencias, convoca a grandes figuras de la neurociencia general actual (Kandel, Iacoboni, Gazzaniga, Damasio o Ramachandran, por citar algunas), los referentes de las reflexiones neuroéticas (como Bostrom, Rawls, Engelhardt, Churchland, Jonas, Hauser o Waals) o autores más cercanos como Mora, Gracia, Rubia, Cortina, Camps o Marina.


Cinco áreas de interés:

La especificación de esta obra, después de debatir ampliamente las “virtudes” que deben presidir el delicado análisis que merece la neuroética (discrepa Amor Pan de la justificación del neologismo), por sus múltiples y variadas consecuencias personales y sociales, se dedica a particularizar el estudio de la neuroética a propósito de cinco áreas de gran interés:

  • La mejora humana, entrando en el resbaladizo tema de la determinación de lo que es mejor y los sistemas que pueden lograr la mejora.
  • La discutida noción de transhumanismo, cada vez más en boga como consecuencia de una tendencia a fantasear los poderes humanos.
  • La neurociencia en Derecho, Política y Seguridad Nacional.
  • El trascendental mundo de la educación.
  • Las experiencias religiosas.


    El libro que reseñamos recoge, por otra parte, las cinco cuestiones que el Oxford Center for Neuroethics señala como capitales en el tema que nos ocupa:

    1. La moralidad, y cómo las neurociencias pueden evaluarla “objetivamente”.
    2. La libertad y la responsabilidad, elementos clave de la aventura humana que deben ser matizados a la luz de la neurociencia.
    3. La mejora de la especie humana, objetivo elogiable pero altamente difícil de definir y lleno de connotaciones que suscitan una razonable alerta.
    4. El estudio de la conciencia, tema fundamental sobre el que faltan incluso hipótesis aproximadas.
    5. Delimitación de lo que es sano y patológico en la experiencia humana.

    Hacia el final de su libro, Amor Pan concluye con un epílogo que titula “Bioética en Babel” y, en los aledaños de esta conclusión, evoca la necesidad de un “sentido común” para afrontar los retos de la neuroética, citando las grandes cuestiones que, entre ciencia y metafísica, se han planteado Leibniz, Heidegger, Zubiri o Laín (¿por qué hay ser y no más bien nada?) y que Gardner, con sus inteligencias múltiples, nos invita a escudriñar y responder.

    En un momento en el que el análisis y tratamiento de la vida en general, y muy concretamente de la vida mental humana, son objeto de un interés preferente, ya que en ello nos va la vida (valga la redundancia), el libro de José Ramón Amor Pan es muy bienvenido. En la introducción, el autor nos dice que “escribir no es en este caso una forma de enseñar, sino una forma que he tenido para aprender”.

    un especialista en un tema confiesa esta disposición, nos da un argumento de fiabilidad. Este argumento encaja a la perfección con el presente libro.


    Reseña de RAMÓN Mª NOGUÉS

    En el nº 2.956 de Vida Nueva

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