Fernández-Martos, J M: Confines del hombre… ¿orilla de Dios?

Confines del hombre... ¿orilla de Dios?

Este hermoso libro de José Mª Fernández-Martos, sj, es un punto de encuentro entre lo humano y lo divino; o, dicho de otra forma, de lo divino en lo humano y de lo humano en lo divino.

Recorre las venas del libro una corriente poética, tal vez porque la poesía se atreve a ir más allá del raciocinio abstracto y de la lógica de cortas alas. Pero los anclajes del escrito están profundamente en la Biblia como Palabra de Dios.

El hombre tiene confines, pero no está confinado. El acertado y maduro manejo de sus limitaciones, connaturales a la humana condición, le abren, sin ahorrarse lo humano, a la sed de Dios creador e interpelante. Revelador, en Jesús el Cristo, de la verdadera estatura del hombre y de lo humano. Dios es siempre «el que nos llama por nuestro nombre», por nuestro verdadero nombre, pues nos inventamos máscaras y nombres falsos que nos apartan de nuestra humanidad y de la divinidad filial y fraterna.

Es un libro que toca la amable pequeñez del hombre y su vocación infinita. Los naufragios por la singladura de la historia y su rumbo, siempre renovado o mal orientado, hacia el puerto de Dios. Acompaña al hombre en su parto de humanidad con el deseo de que su hijo (y él mismo) sean «dioses» y en el reconocimiento, frecuentemente doloroso, de su finitud y vulnerabilidad.

Fernández-Martos –se palpa en su escrito– está metido en el barro humano: psicología, sociología, literatura, filosofía… dolor y gozo, y cree que estamos moldeados por el Divino Alfarero, amados y vivificados por el Soplo del Espíritu.

Estudia el autor la realidad humana en sus logros, nunca suficientes, y en sus límites, casi nunca aceptados. Y hay una razón para ello, y es el deseo. Somos más grandes que nosotros mismos, pero solo si somos nosotros mismos con los demás (de otra manera, no podríamos serlo) podremos atisbar la direccionalidad de nuestros auténticos deseos y no chocar contra el muro de necesidades satisfechas o frustradas que se repiten circularmente.

La libertad constitutiva del ser humano es libertad «de» y libertad «para». Libertad, en su praxis, modesta, en la que deseamos todo y somos «poca cosa» y, siendo pequeños hombrecillos, estamos convocados por el todo.

Angustia, rebeldía, conformismo, manipulación, enfermedad…: los confines nos pueden empujar hacia la maldad o hacia la bondad. Hacia la desesperación y la autosuficiencia o hacia la apertura luminosa de nuestro horizonte vital, que no cabe en nuestra duración temporal, pero sí en nuestra Vida y anhelo.

El autor va estudiando distintas posibilidades del hombre soñador y/o realista, diferentes opciones vitales en la expansión del deseo, discerniendo cuáles nos humanizan en la verdadera dirección impresa en lo humano y cuáles están abocadas al fracaso.

¿Quién soy yo? ¿De donde vengo? ¿Adónde voy? ¿Es esta vida una cárcel con barrotes, a través de los cuales entreveo un paisaje o un camino?

El panorama que nos ofrece nuestra historia contemporánea es desolador: hambre, injusticia, logros científicos para muy pocos, marginación… ¿Está el hombre condenado a cadena perpetua? ¿Decide nuestra existencia el dinero? ¿Nos esclavizan los ídolos dándonos unas migajas de felicidad agria? ¿Esclavizamos a otros para sentirnos importantes? Y, con todo, estamos en la orilla de Dios. Un Dios que traspasó la orilla y «acampó» entre nosotros para revelarnos que nuestros límites son permeable y amablemente fronterizos con el amor. Que en su playa hay sitio para todos con el. El desear esa utopía tiene «topos», tiene sitio, en nuestra vida histórica, y es real ahora y siempre.

Aquí radica lo esencial, subraya el autor: la esperanza. ¿Vivimos con esperanza o desesperanzados? ¿Buscamos intuyendo que vamos a encontrar porque ya hemos sido encontrados? Lo que soy y deseo ser ¿será más de lo que puedo imaginar y soñar?

En la esperanza está el secreto del hombre. No hay confines para la esperanza. Existe, amándonos, el que inicia y confirma nuestra esperanza.

Ese es el saber (toda ciencia trascendiendo) y el sabor que nos queda después de leer este bello libro. Gracias.

José Antonio García-Monge, sj

Bajado de Sal Terrae, Marzo 2014

Fernández-Martos, José María, Confines del hombre… ¿orilla de Dios?, Sal Terrae, Santander, 2013