Forlai, G., Encontrar al inesperado. Vida cristiana para gente perpleja

Encontrar al inesperado. Vida cristiana para gente perpleja

«La gloria de Dios es que el hombre viva». Estas palabras de san Ireneo pueden servir de síntesis de este libro, profundamente liberador. Su autor nos ofrece con toda humildad, como compañero de camino, pistas para encontrar a Dios cuando topamos, como él mismo dice, con «la insoportable realidad» (p. 86).

Con un estilo joven, ágil, lírico…, proclama la autonomía del hombre y la gratuidad de Dios, presente en medio de nuestra pobreza, en la lucha del día a día, y desenmascara nuestros miedos y autoengaños, las falsas ideas de Dios que nos lastran y desilusionan tantas veces.

El texto tiene la frescura del Evangelio, entretejido con la experiencia de fe comprometida al servicio del hombre que sufre. Son continuas las referencias a los textos evangélicos, comentados, sugestiva y conmovedoramente, desde el corazón de la realidad del hombre que busca a Dios en medio del dolor, en lo oscuro cotidiano, en la aparente inanidad del ser.

Con profunda humanidad, es capaz de mostrar la bendición de Dios, hecho luz y sentido, en la aparente inutilidad de nuestro existir; hasta poder dar gracias a Dios, presente en las situaciones límite, en el fracaso y en el dolor.

Profesor de Mariología, la figura de María le sirve de modelo para subrayar, al final de cada uno de los capítulos, que nuestro Dios es pobre y humilde de corazón, y se derrama abundantemente sobre los últimos y olvidados de la historia, sobre los aparentemente inútiles.

El libro se estructura en tres capítulos, un intermedio y una conclusión. En el primer capítulo muestra a un Dios presente «donde no lo buscarías nunca» (p. 19), en las «cosas habituales»; más aún, un Dios que nos espera incluso en ese «cuarto oscuro» de nuestra alma «que nunca enseñamos a nadie y que nosotros tampoco abrimos nunca» (p. 23), porque nos duele. Y ahí está el Buen Pastor, arrodillado a nuestros pies para sanar y reconciliar, si le dejamos hacer.

El intermedio es una conmovedora conversación con un delincuente a la espera de juicio. El autor se muestra como discípulo que desciende con su Maestro a los infiernos del dolor humano para curar y levantar.

El segundo capítulo lo dedica a la madurez en el seguimiento, a liberarnos de falsas imágenes de Dios y de nuestro propio yo, para experimentar la «gracia de vivir sencilla y alegremente lo que uno es» (p. 71), como María Inmaculada.

Finalmente, el tercer capítulo se abre esperanzadoramente a la plenitud de la alegría cristiana prefigurada en la Asunción de María. Ella, glorificada por la Trinidad, es icono de nuestro futuro: «una vez más, Cristo “viene y ve”, se inclina sobre ella y la toma en brazos» (p. 98).

Un libro, en definitiva, lleno de luz y alegría, porque invita a ver en profundidad, más allá de lo oscuro cotidiano; a abandonarse en el Dios de la Vida, el único capaz de colmar los deseos de plenitud y alegría de todo hombre.

Una obra escrita desde la experiencia, sabiduría sencillamente ofrecida con ese «olor a oveja» a que nos invita el papa Francisco; poesía desde el barro del hombre que busca a Dios en los trabajos de cada día. Una obra llena de belleza, profundidad y sabiduría, dedicada a todos cuantos quieran conocer un poco más al Dios de la Vida.

Mª Dolores de Miguel Poyard

Bajado de Sal Terrae, Abril 2014

Forlai, G., Encontrar al inesperado. Vida cristiana para gente perpleja,

Paulinas,

Madrid 2012